articulo tomado de la REVISTA DE COMUNICACIÓN EDUCATIVA.
Escrito Por: María del Pilar Valderrama
Para muchos, las nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen que ver con unos pocos agentes de la sociedad moderna: los ingenieros de sistemas, tal vez los especialistas en informática o cibernética, o quizás los comunicadores sociales. En cambio debemos preguntarnos: ¿las nuevas tecnologías, propias de la globalización, han afectado nuestra cultura y, más específicamente, nuestras prácticas comunicativas cotidianas?
Para responder esta pregunta, basta prestar atención a los diferentes ambientes en los que nos movemos a diario: el trabajo, el colegio, la universidad, el transporte público, los almacenes... y nos daremos cuenta que el lenguaje ha cambiado. No significa que hablemos otro idioma, pero es evidente que el nuestro está importando neologismos que han modificado de manera significativa nuestras formas de expresión, ya sea ésta oral o escrita. ¿De dónde vienen estas palabras y los nuevos modos de comunicarnos? Lo sabemos: de las nuevas tecnologías (TIC) que en los últimos años han ‘invadido’ el mundo, y Occidente en particular.
Antes de seguir adelante, conviene aclarar el concepto de nuevas tecnologías o “Tecnologías de la Información y las Comunicaciones”, como se les conoce en la actualidad. En el portal de la Sociedad de la Información de Telefónica de España, se lee: “las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicaciones) son las tecnologías que se necesitan para la gestión y transformación de la información, y muy en particular el uso de ordenadores y programas que permiten crear, modificar, almacenar, proteger y recuperar esa información” (1).
Algunos expertos se han dado a la tarea de ‘dar un nombre’ a esta irrupción de las TIC y al nuevo ‘espacio’ creado por ellas: el tercer entorno (E3), como lo presenta el profesor español Javier Echeverría en algunas de sus obras. Tercero, teniendo en cuenta que hay dos entornos previos: la naturaleza (campo, physis) y la ciudad (polis). Dice textualmente el profesor Echeverría: “E3 es un nuevo espacio social en fase de emergencia, construcción y expansión tanto material como social y mental. La globalización electrónica no sólo implica un cambio tecnológico, sino también una transformación social, cultural y mental”. Y más adelante afirma: “El tercer entorno puede ser multicultural y plurilingüístico, pero también corre el peligro de convertirse en un ámbito propicio para el colonialismo cultural y el monolingüismo”. Y esta afirmación no es retórica, si se piensa en el hecho de que el lenguaje que usamos es cada vez menos recursivo y más uniforme.
Como se dijo antes, todos los ámbitos de la vida cotidiana están hoy, en mayor o menor medida, impregnados por el lenguaje que las TIC se han encargado de difundir. El argentino Fernando Ruiz en un artículo (de autor original desconocido) titulado “La globalización” y publicado en la revista virtual argentinoenusa.com el 2 de enero de 2005, da cuenta de algunos ejemplos concretos en el entorno laboral:
En la oficina, el jefe ya no es el jefe, es el "boss" y está siempre en “meetings" con las "public relations" o va a hacer "business" junto con su secretaria, o mejor, "assistant". En su maletín de mano, a diferencia de los de antes, que estaban repletos de papeles, lleva tan sólo un teléfono, una "laptop" y un "fax-modem"; nada de agenda de papel: ahora es una "palmtop"... Aunque seguramente la secretaria es de La Boca, hace "mailings" y trainings" y cuando termina el trabajo va al gimnasio a hacer "fitness" y "aerobics"(2).
Entre los amigos, en los restaurantes y en los supermercados no falta quién escoja –por salud o por vanidad- la gaseosa, el jugo o el yogurt light porque es muy largo decir: “dietético” o “bajo en grasa”. Algunos establecimientos de comida ya no prestan servicio a domicilio, sino que ofrecen delivery service.
Por otro lado, hasta hace unos años se hacía ejercicio en un gimnasio, pero ahora se hace en los gym, donde ya no se utiliza la bicicleta estática, sino que se hace spinning.
¿Y qué decir de la jerga relacionada con las nuevas tecnologías propiamente dichas? Cuando aprendimos a escribir en computador, solíamos “oprimir las teclas”, pero ahora cliqueamos. Sostener una conversación por computador con alguien que conocemos –o que no conocemos- se llama chatear. Los “enlaces” que establece la red de Internet se llaman links y los lugares donde podemos encontrar información se denominan páginas web. Antes guardábamos la información del computador en discos, luego fue en diskettes, pero ésos ya están pasados de moda; ahora lo hacemos en unos dispositivos diminutos llamados USB (Universal Serial Bus). Y si queremos agregar algo a nuestros mensajes de correo electrónico, no “adjuntamos” información, sino que la atachamos.
Los usos y costumbres de las mujeres también han sufrido cambios de orden lingüístico: antes uno iba donde el peluquero a mandarse peinar. Ahora vamos donde el estilista (por aquello de stylist) a hacernos shampoo y blower. También dejamos de ir de compras hace unos años y en lugar de eso, vamos de shopping y mientras tanto dejamos el carro en el parking.
Inclusive en las letras del abecedario y en algunas grafías se encuentran cambios novedosos; está comprobado que la vocal que más utiliza el español es la a. Sin embargo, de un tiempo para acá la que más se emplea, especialmente en el lenguaje escrito, es la e: además de palabras como e-business, e-learning, e-comerce (incluidas en textos económicos, educativos y financieros en español) se ha llegado a hablar de las “e-lenguas” y de la “e-lingüística” (3). Y el símbolo @, que hasta hace apenas unas décadas se identificaba exclusivamente con una medida de peso (“equivalente a 11.502 kg.”, según el Diccionario de la RAE), es en la actualidad la clave para descubrir, cuando se encuentra en medio de “una secuencia alfa-numérica, que toda la cadena gráfica es una dirección de correo electrónico” (4). Es más, no sólo es un ideograma, sino que ahora se utiliza como letra en palabras del orden de c@fé Internet o niñ@s; esta última para indicar niños + niñas.
En el ámbito de la educación, por supuesto, la influencia de las TIC no es menos fuerte. La investigadora argentina Emilia Ferreiro ironiza esta situación en su conferencia “La formación docente en tiempos de incertidumbre”, al señalar que dentro de poco vamos a tener, al menos para las vocales y gracias a la @, “una nueva serie de caracteres; algo así como: ‘arroba, erroba, irroba, orroba, urroba’. Y esto puede tener consecuencias para las variantes gráficas a las que estábamos acostumbrados: además de las letras mayúsculas, minúsculas, de imprenta o cursiva, tendremos las ‘robas’ ” (5).
A lo anterior agrega una afirmación que no es tan humorística como la primera, pero que ilustra la influencia de las nuevas tecnologías en asuntos capilares de la lengua: “tengo la impresión de que el correo electrónico puede afectar seriamente el grado de aceptación del desvío ortográfico (y quizás la ortografía misma). La cantidad de errores de ortografía que se transmiten a través del correo electrónico es digna de atención” (6). Para los profesores de lengua, los correctores, traductores y, en general, buenos redactores, se trata de un verdadero problema.
Es tan absorbente el fenómeno de las TIC en relación con la lengua, que Javier Echeverría afirma en uno de sus textos:
La aparición de la escritura y la imprenta produjo un fuerte impacto sobre las lenguas habladas. Otro tanto ocurre hoy día: la escritura electrónica de E3 induce profundos cambios en las lenguas habladas y escritas. (...) La alfabetización digital implica nuevas competencias ‘lingüísticas’ que es preciso aprender y practicar competentemente si queremos expresarnos en nuestra lengua en el tercer entorno. (...) Cabe decir que la emergencia del tercer entorno implica una nueva fase evolutiva en el desarrollo de las diversas lenguas humanas. Aquellas lenguas que sepan adaptarse a la estructura del nuevo espacio sobrevivirán y se desarrollarán en E3. Las que no lo logren, se verán relegadas al primer y segundo entorno (...).
Aseverar con radicalidad que este fenómeno imparable de los neologismos impuestos por las TIC es totalmente bueno o malo, positivo o negativo para la lengua y la cultura es –a mi modo de ver- muy osado. Hay que partir de la base de que esta irrupción de las tecnologías es un hecho cada vez más real y concreto, que no tiene reversa. ¿Qué hacer entonces: aceptarlo pasivamente o atacarlo? Ninguna de las dos cosas, en mi opinión de traductora y correctora de estilo. Como ante cualquier nuevo proceso histórico de este tipo, es necesario asumir una actitud crítica y proactiva, reconociendo que el idioma español debe seguir “viviendo” y enriqueciéndose con los aportes de otras formas lingüísticas y, al mismo tiempo, respetando su estructura y las características que le son propias y que lo hacen ser él mismo y no otro.
Comparto aquí la afirmación de Javier Echeverría al respecto cuando dice:
En lugar de pensar que la globalización electrónica nos lleva inexorablemente a un mundo angloparlante, lo importante es decidir lo que vamos a hacer para potenciar nuestras lenguas en el tercer entorno en lugar de lamentarnos de que en Internet, en la televisión, en los videojuegos y en las restantes TIC predomine el inglés de Estados Unidos de América. La hipótesis del tercer entorno es una conjetura proactiva porque de ella se derivan acciones por emprender, no predicciones (7).
El español es un idioma riquísimo y en plena expansión, que debemos aprovechar para comunicarnos con el mundo que nos rodea. Por lo tanto, podemos recibir los neologismos provenientes de otras lenguas, y en especial de las TIC, no como una irrupción negativa, sino como un aporte al tesoro que ya tenemos y del cual podemos sentirnos orgullosos.
Puede incluso encontrarse una ventaja en esta novedad cultural y lingüística que atraviesa los pueblos de toda Hispanoamérica, desde México hasta el Cabo de Hornos, sin dejar de lado la península ibérica: ahora tenemos más palabras en común. Y no se puede negar, además, que el idioma es un ente dinámico que necesita modificarse, enriquecerse, renovarse.
Para concluir, como afirma Juan Bedoian en su ponencia titulada “La «jerga culturosa», un extraño virus”, presentada durante el III Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en el 2004: “(...) los idiomas cambian, inventan voces, fluctúan. Los neologismos y regionalismos cumplen un papel importante en la riqueza lingüística porque expresan un concepto nuevo, propio de la palabra, y una identidad, una forma de ser y pensar” (8).
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hola chicos subo este articulo a mi blog, para que vean la importancia de las TIC en la vida cotidiana y sobretodo en el lenguaje (que es lo que me interesa) y su relación con las TIC, si encuentran información de las TIC y el lenguaje se las encargo vale.
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